Cuando te encuentras mal, tiendes a ver las cosas desde una perspectiva un tanto negativa, incluso a veces, no eres capaz de ver más allá y piensas que ese malestar durará para siempre. No ves luz cercana y mucho menos al final del túnel.

La cuestión es, ¿cómo has llegado a ese estado en el que te encuentras ahora? Y también ¿a quién le das el poder y el mando de tu ser, para ayudarte a sanar?

Si estás leyendo esto, es porque estás encaminado a una nueva conciencia y/o seguramente ya vivas en ella desde hace tiempo, o puede que no tanto, pero hayas despertado ya un poco más y te hayas dado cuenta de unas cuantas cosas. Como por ejemplo ésta, el tema de las enfermedades y cómo afloran en ti, como se generan y como puedes tú ser capaz, por ti mismo de tratarlas, gestionarlas y desprogramarlas.

Está claro que, cualquier patología, dolencia y/o enfermedad, se generan primariamente en tu cerebro, en tu cabeza. Cada vez, son más los expertos en buena salud, que definen la enfermedad como una falta de equilibrio entre tu, tu ser, tu alma, tus emociones y tu cuerpo físico. Aunque voy a añadir algo más, y es que la enfermedad también acaece, cuando hay una desconexión con tu alma, cuando has dejado de banda a tu ser y te has dedicado única y exclusivamente a vivir hacia afuera, dejándote llevar solamente por tu personalidad. Automiatizado totalmente y haciendo todo de cara a la galería, desconectándote así de la verdadera esencia de tu alma, que es en verdad, la que debería guiar tu vida, en lugar de tus emociones y tu personalidad.

Está muy bien trabajarse el carácter, forjarse una buena estructura física y una buena formación como ser humano para vivir esta experiencia terrenal. Sin embargo, tarde o temprano, eso no nos llevará demasiado lejos, si hemos descuidado, si hemos dejado de prestar atención a nuestra alma y a todo aquello que nos intenta transmitir y comunicar a través de la intuición, a través de las señales, a través de cómo nos sentimos y de como nos tratamos a nosotros mismos.

La vida te trata tal y como tú te tratas y si no prestas atención a tu alma, a como se siente y lo que intenta transmitirte, tarde o temprano, la falta de escucha para contigo mismo provocará esa desconexión de la que estoy hablando y empezaran los problemas con respecto a tu salud.

Evidentemente, hay otros factores importantes a tener en cuenta, como es la biología, la química y el buen mantenimiento de lo que es nuestro vehículo físico, es decir, nuestro cuerpo.

Pero como he mencionado anteriormente, cada vez son más las autoridades medicas alopáticas que confirman los nuevos descubrimientos biológicos, que catalogan al ser como responsable de lo que sucede en su cuerpo físico, dado que las células escuchan nuestros pensamientos y éstos, que son energía, son los que crean nuestra realidad diaria, permitiéndonos así ser dioses de nuestro propio mundo y universo, conlleva a saber a ciencia cierta pues,  que si nuestros pensamientos son positivos, crearemos una realidad diaria positiva, así como si pensamos bien de nosotros mismos y por supuesto de los demás y del mundo que nos rodea, la realidad más palpable será satisfactoria para nosotros y nuestra buena salud.

Es imprescindible para mantener nuestro equilibrio físico, mental, emocional y espiritual, alejarnos de aquellas personas tóxicas que únicamente se quejan, se victimizan y te contagian de sus pensamientos y emociones negativas, llevándote a lugares emocionales donde no te gusta estar. Es necesario, diría yo, tomar distancia y no prestarles atención, dado que las energías así, lo único que hacen es impedirnos que nosotros vibremos en una frecuencia elevada, en una estado mental positivo y superior y que podamos desde ahí sostenernos a nosotros mismos, viendo y experimentando todo desde una perspectiva mucho más sana, desde luego, que desde donde ellos pretenden que vibremos y que veamos nuestro mundo interior.

Claro está, que es necesario disolver y sanar, iluminar nuestras más bajas y oscuras emociones, pero sin temerle a nada, porque son nuestras propias sombras, convertidas en emociones descontroladas e insanas, que pretenden detenernos en ese plano más bajo de existencia personal.

Para recuperar tu buena salud, tal y como yo misma he experimentado y sin tener que hacer uso de productos químicos, medicamentos tóxicos que solucionan por un lado y perjudican por el otro, lo mejor es tomar la firme decisión de ir al encuentro de tus propias respuestas, para saber la autentica verdad de como, porqué y para qué has tenido que enfermar. Porque está claro que, si tu alma es feliz, está contenta, haces lo que te llena, compartes con quien quieres, te sientes a gusto contigo mismo y no tienes grandes problemas (a no ser los típicos que pueda tener todo el mundo, a nivel terrenal, que vamos resolviendo poco a poco), no tendrías porqué estar enfermo, ni tampoco sentirte mal. Si estuvieras sano mentalmente, equilibrado y disfrutaras de un buen dialogo interno, de una buena gestión emocional, de un buen equilibrio bioenergético y de una buena comunicación y conexión con tu alma, te aseguro que no habría lugar para una patología, ni enfermedad, ni malestar. Quizá lo típico pasajero, o lo normal cuando vas avanzando y tienes una cierta edad en la que la biología, el físico se ha ido deteriorando y afloran pequeños achaques que tenemos que ir resolviendo a medida que vamos cumpliendo años. Aquí la excusa es la edad. Pero ya sabemos que hay ancianos de 80 y de 70 que disfruta de una buena salud y un estado óptimo y saludable de su cuerpo físico, mental, espiritual y bioenergetico y eso es debido a, ni más ni menos que su actitud, aparte de que la genética también influya. Pero estamos hablando también de que con nuestros pensamientos, podemos cambiar y modificar también nuestra genética, con lo cual, tampoco sería excusa, aunque todavía falta para que la humanidad acepte este tipo de verdades y descubrimientos científicos nuevos, como son por ejemplo este, del que estamos hablando y que se denomina epigenética.

Los requisitos principales para recuperar tu buena salud, son sin duda algunos de los que voy a enumerarte y que desde luego, forman parte de mi bagaje y de mi experiencia. Obviamente habrá más, pero en este caso, hablo por mi misma y todos aquellos factores a tener en cuenta que yo misma he puesto en marcha y accionado para poderme recuperar de mi ya curada y sanada enfermedad.
Lo primero de todo es una buena sesión de bioenergética, como es La Conexion®, para así liberarte de frecuencias antiguas, de energías anquilosadas y apoltronadas en tu campo aurico, que entorpecen el que tu puedas vibrar más alto y sobretodo captar las nuevas frecuencias vibraciones que existen actualmente en La Tierra. de hecho, deberíamos irnos actualizando a ese nivel, constantemente, dado que las vibraciones planetarias fluctúan constantemente y es normal que podamos desajustarnos y desequilibrarnos fácilmente, pero con La Conexión® pondremos en marcha ya ese proceso autocurativo y sanador, volveremos conectar con nuestro diseño original de quinta dimensión, empezaremos a disolver y a borrar cuadros de memorias que teníamos atascados en nuestro disco duro, se empezaran a poner en marcha nuevamente las preguntas frecuentes de ¿quien soy?, ¿para qué he venido?, ¿cual es mi propósito y misión?, de manera que el ser, ya empezara a poner en marcha su motor, en busca de respuestas y como si a modo de antena se tratara, desplegará una especie de radar invisible, activado por su propia glándula pineal, que también se habrá activado y empezará a buscar, como si de una radio se tratara, su propia frecuencia y lo que llamamos mente, que se encuentra en el campo cuántico que rodea la Tierra, llamado también 5ª Dimensión o Inconsciente Colectivo. Ahí y una vez hecha esa conexión, empieza ya el ser a desplegar toda una serie de dones, virtudes, conocimientos, verdades, intuición, capacidad cerebral que aumenta, pone en marcha un n evo y amplio abanico de posibilidades que le hacen entrar en un estado de gracia y despertar espiritual, en el cual se da cuenta, empieza a ser consciente de una nueva realidad, de nuevas verdades y de nueva información que se hallaba en sí mismo, bloqueada y que no había accedido a ella, puesto que estaba, por decirlo de alguna manera, enclaustrado en un envoltorio de energía antigua, caduca y obsoleta que le hacia sentir, ver y funcionar de una manera anticuada y con un nivel evolutivo bajo en el cual todos hemos funcionado en algún momento de nuestra existencia y del cual no salimos, a no ser que algo nos suceda, algo nos agite, o alguien pase por nuestro lado para hacernos saber que existe otra posibilidad, o mejor dicho, otras posibilidades de vivir y de ser.

Eso sería para mí lo primero y principal. Y es así como yo lo experimenté. Seguidamente, empezar a indagar en uno mismo, enfrentarse a sus propias sombras, sin miedo. Saltar esa barrera del miedo y adentrarse en sus propias profundidades para poder ver todo aquello que hasta ahora no ha querido o podido ver, para así poderlo disolver, borrar, transformar, sanar. Llámale como quieras. Pero es necesario averiguar qué o quien nos ha enfermado. Y si supuestamente, nadie puede enfermarnos, si no le damos ese poder, ¿cómo es que se lo hemos dado? ¿a quién? Y eso conlleva un estudio de nuestras propias emociones, de como las hemos gestionado y como La Coexnion® te habrá quitado la alfombra donde has escondido todas esas cuestiones, no tendrás más remedio que ver lo que no has querido o podido ver, hasta ahora. Y para llevar a cabo todo esto, hay herramientas como las que yo utilicé. Las flores de Bach, como gestión emocional, son lo más fácil, efectivo y cómodo de tomar, siendo las flores de bach, la flores del alma y como tales, van a la raíz del problema, de la emoción, consiguiendo modificarla hacia un lado más positivo, haciéndote comprender el quid de la cuestión.

Seguidamente modificar tu alimentación, hacer una examen profundo de todo aquello que te beneficia y de todo lo que te perjudica, eliminándolo para poder disfrutar de una mejoría, en cuanto a la alimentación. Añadiremos en nuestra dieta dos litros de agua al día, el agua nos ayudará a eliminar residuos energéticos tóxicos, no solamente de nuestro campo aurico, sino también de nuestro interior, teniendo en cuenta que, cada órgano de nuestro cuerpo, también tiene su campo aurico y tendrá que eliminar los residuos energéticos antiguos. Además de que el agua, también nos facilitará la disolución de memorias celulares, ya que nuestro sistema celular es capaz de modificarse en tres meses, cambiar toda su información, de manera que si hay células con información insana, negativa y caduca, vamos a modificarlas, cambiarlas por unas nuevas y más sanas y positivas, no solamente con ayuda del agua, sino también con nuestra intención y nuestros nuevos pensamientos positivos, que vamos a empezar a generar desde ahora, dado que ya tenemos más información de como funciona nuestra ser.

A continuación, añadiremos ejercicio físico. Elige uno, el que más te guste, el que más vaya contigo. Si no tienes ningún deporte que te apasione y te guste, prográmate buenos paseos. Créate una dinámica de ejercicio físico y añádele también la meditación. Tienes que encontrar tiempo para ti mismo y para dedicártelo a ti, no solamente para llevar a cabo ejercicio físico, sino para estar contigo mismo, meditar, escucharte, escuchar el silencio y encontrar ese espacio y lugar en tu interior, donde nada ni nadie puede dañarte, ni tampoco invadir ni entrar, porque es tu espacio sagrado.

Lo complementario a todo esto y que para mi, es imprescindible es empezar a hacer todo aquello que te gusta más, sea lo que sea. Buscar aquellos hobbies que te gustaban de pequeño, o de mayor y que no te has permitido disfrutar ni experimentar. Escuchar la música que te gusta, empezar a relacionarte contigo mismo de una manera nueva y diferente, sobretodo con máximo respeto, con máximo amor, atención, permisividad, comprensión. Empezar a poner limites a todo aquello que realmente te esté perjudicando, que no te haga sentir bien, sea lo que sea y sea quien sea. Fuera de tu entorno todo aquello que te vibre mal. Pon limites a las personas tóxicas, a las energías destructivas, a las vibraciones que sientas que no forman ya parte de tu nueva vida y que te están privando de tu propia libertad. Libertad de ser, de sentir, de conocer, de experimentar y explorar todo lo nuevo que ahora está experimentando.

Es ni más ni menso que tomar la firme decisión de que tú eres la máxima prioridad y que pase lo que pase, ante todo estás tú y tu integridad física y moral y que a partir de ahora te vas a dedicar minuciosamente al trabajo más importante que vienes a realizar en esta vida, que es que llevas a cabo contigo mismo y que te hace mejorar, crecer, evolucionar y avanzar, hacia donde tú tienes previsto o hacia donde tu quieres avanzar.

Estos serías los primeros pasos a dar. Lo principales y necesarios para mí. Y después, una vez que empieces a sentir, a experimentar poco a poco los cambios que se van a ir dando en tu vida, después de La Conexión® y de todo cuanto ya has empezado a modificar, te darás cuenta de que va llegando a tu vida, lo necesario, todo lo nuevo que necesitas, para poder sanarte y poder empezar una nueva vida en armonía contigo mismo, en equilibrio y desde la buena salud que ya has empezado a recuperar.

Esto es pues, lo que aconsejo en primera instancia, luego además hay muchas más cosas a tener en cuenta, pero lo principal para mi es esto, tomar la decisión de que tu eres la máxima prioridad y empezar a cuidarte como nunca porque como ya he dicho, la vida te trata tal y como tu te tratas y sabiendo esto, es necesario empezar a observar nuestro interior, para poder ver con claridad donde estamos cometiendo errores, donde no nos permitimos, donde no nos respetamos y donde estamos dandole nuestro poder a algo o a los demás. Porque si hay algo que está enquistado en nuestra cabeza, en nuestros pensamientos, también se enquistará en nuestras emociones, en nuestra bioenergía y en nuestro físico, si no ponemos remedio y no aprendemos a disolverlo de nuestros pensamientos, si no logramos eliminarlo de nuestra memoria celular.

Así pues, si te ha podido ayudar este articulo, escrito con toda la intención de poderte esclarecer y hacerte ver un poco más, me sentiré satisfecha de haber contribuido a que una persona más abra los ojos y empiece a detectar la gran verdad de que el poder curativo y sanador está en nosotros mismos y hay que hacer acopio de todo ese poder para no permitir nunca más, que nada ni nadie nos vuelva a enfermar. Es más, si logras finalmente recuperarte, como yo lo hice, te aseguro que después de ver todo lo que vas a ver y averiguan todo lo que vas a averiguar, no te quedaran ningunas ganas de volver a recaer y tu alma y tu ser que ya habrán puesto en marcha todo su máximo potencial, no permitirán que vuelvas a caer en las mismas trampas, ni en los mismos errores, ni tampoco permitirán que te desvíes ni te vuelvas a despistar de tu camino, el nuevo que has emprendido ya, desde ahora, que te hace caminar y transitar en una nueva luz y en una, seguramente nueva verdad para ti.

Montserrat Fernández Romera 
Tel. 650 398 880 
De 10h a 14h y de 16h a 20h
Pide tu Cita ♥